3 de febrero de 2012

1 de febrero de 2012

LA TRAGEDIA GRIEEGA. EDIPO REY.

EI mito de Edipo

El mito de Edipo está compuesto de varios episodios que los autores trágicos tornaron corno temas de varias piezas dramáticas. La rnás famosa de estas tragedias es, sin duda, Edipo Rey, de Sófocles. Pero también Los siete contra Tebas, de Esquilo, Edipo en Colono de Sófocles, y Las fenicias, de Eurípides, tratan diversos episodios de la misma saga mítica.

Un destino inexorable


El rey de Tebas, Layo, hijo de Lábdaco, acudió a] oráculo de Delfos a consultar a la pitonisa sobre su destino. Contestó la divinidad con un consejo: Evita tener hijos. Si tienes alguno, matará a su padre y se casará con su madre. Pero Layo y Yocasta engendraron un niño, al que luego decidieron dar muerte, temerosos de la maldición del oráculo. Y ordenaron a un sirviente de palacio que abandonara al niño en el bosque del Citerón, a fin de que allí lo devoraran las fieras del monte.  El servidor lo dejó allí, con un pie taladrado por una fíbula de bronce. Un pastor encontró al niño abandonado y fue a entregarlo a los reyes de Corinto, que, como no tenían descendencia, lo acogieron corno a un hijo propio. El pequeño recibió el nombre de “Edipo”  -que significa “pie hinchado” por la marca que dejó en él aquella herida- y creció en el palacio de Corinto como un príncipe de noble estirpe. Y, ya adolescente, fue a consultar al oráculo del famoso santuario de Delfos sobre su destino. Y el oráculo respondió:

Matarás a tu padre y te casarás con tu madre

El inútil esfuerzo por escapar al destino

El joven Edipo, aterrorizado, decidió no regresar a Corinto para evitar la desdicha. En la encrucijada de la montaña, al salir de Delfos, se topó con  un coche de caballos que estuvo a punto de atropellarlo. Estalló una disputa y Edipo mató al señor del carro, un noble cuyo nombre ignoraba. Era Layo, rey Tebas. Precisamente a Tebas se dirigió luego Edipo. 

El enigma de la Esfinge

La ciudad estaba aterrorizada por un terrible monstruo, que asolaba sus campos y destruía a sus jóvenes. monstruo, mitad mujer, mitad león alado, salió al encuentro del caminante y le planteó una pregunta:
¿Qué animal anda a cuatro pies por la mañana, con dos al mediodía y tres en la tarde?


Edipo resolvió el enigma respondiendo "el hombre" (que avanza a cuatro patas de pequeño, erguido en su plenitud, y con la ayuda un bastón de viejo). Entonces desapareció el monstruo suicidándose, y el joven entró en la ciudad como un héroe salvador. Como premio, allí le aguardaba la realeza y la boda con la reina, la viuda del rey Layo, Yocasta. ¡Se había cumplido la profecía!. La advertencia del oráculo déIfico se había realizado fatídicamente, pese a los esfuerzos del héroe por evitar su destino.

El aciago final de Edipo

Pasaron los años y del matrimonio nacieron cuatro hijos: dos varones, Polinices y Eteocles, y dos muchachas, Antígona e Ismena. Y un día Edipo conoció la terrible verdad sobre su propia historia. Horrorizado, se arrancó los ojos y se condenó a sí mismo al destierro. Yocasta se suicidó. Su hija Antígona acompañó, como lazarillo, al desventurado Edipo en su exilio errante

Los hijos de Edipo

Edipo maldijo a sus dos hijos, que se pelearon por el trono, y acabaron matándose mutuamente a las puertas del muro de Tebas. Luego Antígona, al rendir honores fúnebres a Polinices, al que el rey de Tebas, su tío Creonte, había prohibido enterrar por considerarlo enemigo de la ciudad, fue apresada y condenada a muerte. Fue encerrada una cueva y allí se suicidó. El anciano Edipo vagó hasta su muerte, que fue en la aldea de Colono, cerca de Atenas.






Edipo rey de Sófocles 

 

Edipo rey (gr. Oι̉δίπoυς τύραννoς, Oidipous Tyrannos, lat. Oedipus Rex) es una tragedia griega de Sófocles, de fecha desconocida. Algunos indicios sugieren que pudo ser escrita en los años posteriores a 430 a. C.1 La tetralogía de la que forma parte tiene fama de haber conseguido solo el segundo puesto en el agón dramático, aun cuando Edipo rey es considerada por muchos la obra maestra de Sófocles, y era admirada especialmente por Aristóteles (en la Poética).

Argumento

 

Peste en Tebas

 

Edipo, rey de Tebas, se dirige a una muchedumbre encabezada por un sacerdote, que se ha congregado para pedir ante el altar de los dioses remedio a la peste que asola la ciudad de Tebas. Para conocer las causas de esta desgracia, el propio Edipo ha mandado a su cuñado Creonte a consultar el oráculo de Delfos para saber cuál es el origen de la peste que azota a la ciudad de Tebas. La respuesta del oráculo es que dicha peste se debe a que no se ha vengado convenientemente la muerte de Layo, el rey anterior: su sangre derramada amenaza con destruir a la ciudad hasta que se encuentre y se castigue a los asesinos.

Predicciones de Tiresias

 

Edipo pronuncia un bando solemne en el que conjura a todo el pueblo tebano a que colabore en el esclarecimiento del crimen, en él asegura tanto al asesino como al cómplice, que si se muestran, podrán irse sin peligro alguno; a cualquier testigo que haya visto lo sucedido, que lo diga sin temor y Edipo le recompensará. Pero en caso contrario, buscará al asesino, al cómplice y al testigo, se le prohibirá rendír culto a los dioses, nadie del pueblo le hablará, y, será desterrado, y Edipo le maldice, deseándole una vida miserable. Edipo y el coro de ancianos tebanos confían en que el adivino Tiresias lo aclare todo.
Cuando llega Tiresias, se produce un diálogo, entre Edipo y éste que degenera en un enfrentamiento, en el que ambos se insultan; ante las palabras del adivino, que dice que Edipo está directamente implicado en el asesinato, (aunque Tiresias al principio no quería hablar sobre lo que sabía, al verse insultado por Edipo como sucio traidor decide hablar en frente de todos los presentes todo lo que sabía, o sea, acusándolo rotundamente de ser la causa de tantas desgracias). Edipo interpreta que se trata de una conspiración del anciano y de Creonte.
Tiresias, antes de despedirse, emite confusas predicciones. Señala a Edipo que pesa sobre él una maldición. Acerca del asesino de Layo dice que éste se encuentra cerca, que se cree que es extranjero pero se demostrará que es tebano, que será privado de la vista y exiliado; que será a la vez hermano y padre de sus propios hijos, hijo y esposo de su madre y asesino de su padre. Esas declaraciones envenenan más su locura.

Acusaciones contra Creonte

 

Entre los ancianos tebanos cunde la duda por las confusas palabras de Tiresias. Creonte aparece indignado ante las acusaciones de conspiración para usurpar el trono que ha hecho Edipo contra él. Edipo argumenta su acusación en que Tiresias, que estaba en la ciudad en el momento del asesinato de Layo, no hubiera realizado entonces ninguna predicción y en cambio ahora ha realizado predicciones contra él. Creonte replica que él ya tiene suficiente poder en Tebas y nunca desearía las preocupaciones y problemas que debe afrontar un rey. Además señala a Edipo que no se debe acusar sin pruebas y que si no cree que lo que ha dicho el oráculo de Delfos sea cierto, puede ir él mismo a comprobarlo. También le dice que si Edipo tiene pruebas de que él se ha confabulado con el adivino Tiresias, él mismo se condenará a muerte.

Revelaciones de Yocasta

 

Yocasta, que es esposa de Edipo, ejerce de mediadora en la disputa. Tras conocer los motivos, dice a Edipo que no debe hacer ningún caso de las adivinaciones proféticas y pone como ejemplo un oráculo que predijo a Layo que moriría asesinado por uno de sus hijos. Sin embargo, la muerte de Layo se produjo por asesinato de unos bandidos en un cruce de tres caminos. Al hijo que habían tenido se lo dieron a un campesino para que lo matara, mas le dio pena y solo lo ato de los tobillos abandonándolo en el bosque, esperando su muerte. Yocasta señala que por lo visto, no se había cumplido el oráculo anterior.
Sin embargo, Edipo, al conocer los detalles de la muerte de Layo y sus características físicas, se alarma y pide la presencia del único testigo del asesinato. Hay un gran suspenso porque Yocasta no conoce los motivos de ese miedo de Edipo.


Edipo cuenta su historia

 

Edipo relata a Yocasta cómo sus padres fueron Pólibo y Mérope, reyes de Corinto. En un momento dado le llegaron rumores de que no era hijo natural de ellos y, al consultar el oráculo de Delfos, Apolo no respondió sus dudas y en cambio le dijo que se casaría con su madre y mataría a su padre. Por ello había abandonado Corinto, para tratar de evitar el cumplimiento de esa profecía. Más tarde, en sus andanzas, había tenido un incidente en un cruce de caminos, había matado varias personas y sus características eran las mismas que las conocidas en el asesinato de Layo. La esperanza que tiene Edipo de no ser el asesino de Layo es que el único testigo había afirmado que habían sido varios los asesinos.

Noticias de Corinto

 

Yocasta manda llamar al testigo y también se presenta como suplicante ante el templo de Apolo para que resuelva sus males.
Mientras, llega un mensajero inesperado que trae nuevas noticias sobre los supuestos padres de Edipo en el reino de Corinto. Pólibo ha muerto a causa de su vejez y quieren proclamar a Edipo como rey de Corinto. Yocasta, tras oír las noticias, trata de hacer ver a Edipo que tampoco el oráculo según el cual iba a matar a su padre se había cumplido y por tanto ya no debería de temer el otro oráculo que decía que se casaría con su madre.
El mismo mensajero es conocedor de la circunstancia de que en realidad Pólibo y Mérope no eran los padres naturales de Edipo, porque él mismo lo había recogido cuando era un bebé e iba a ser abandonado por un pastor en el monte Citerón, con las puntas de los pies atravesadas (de ahí el significado de su nombre: pies atravesados o hinchados, según la traducción).
Al conocer los temores de Edipo, el mensajero le explica estos hechos pasados con la intención de que Edipo se tranquilice.
No obstante, el rey de Tebas desea saber más sobre su origen y descubre que el mismo pastor que fue testigo del crimen de Layo había entregado a Edipo, cuando éste era un bebé, al mensajero.

Resolución de los enigmas

 

La reina Yocasta, tras oír el relato completo del mensajero, ya ha comprendido todo el profundo misterio y sale huyendo después de intentar en vano que Edipo se detenga en su investigación.
Por fin llega el testigo del crimen. Edipo y el mensajero lo interrogan y al principio se resiste a dar respuestas, pero ante las amenazas de Edipo revela que el niño que le habían entregado para que lo abandonara en el monte Citerón era hijo del rey Layo y la reina Yocasta y que lo habían entregado para que muriera, impidiendo que se cumpliera un oráculo funesto. Sin embargo, él lo había entregado al mensajero por piedad.
Edipo comprende que Yocasta y Layo eran sus verdaderos padres y que todos los oráculos se han cumplido.
A partir de esta revelación un mensajero de la casa cuenta todos los detalles del suicidio de la reina Yocasta y la posterior ceguera de Edipo.
Edipo aparece con los ojos ensangrentados y pide ser desterrado. Dice que ha preferido cegarse porque no puede permitirse ver, después de sus crímenes, a sus padres en el infierno, a los hijos que ha engendrado, ni al pueblo de Tebas.
Creonte pide a los tebanos que se apiaden de Edipo y lo hagan entrar en el palacio. A continuación dice que consultará de nuevo al oráculo para saber lo que tiene que hacer con Edipo. Este dice que no tenga piedad con él, pide ser desterrado y dice a Creonte que cuide de sus dos hijas, acto que finalmente es consumado.
Los últimos versos del corifeo son una especie de conclusión o moraleja en las que se expresa que incluso aquellos que parecen felices y poderosos están en todo momento expuestos a sufrir desgracias.


El coro

El coro es un personaje colectivo que comenta y juzga lo que ocurre en la tragedia. Durante toda la obra intercala comentarios. Representa al ciudadano tebano, con el cual todos tienen algo en común. A través de él, se van comentando los episodios de la tragedia. En ocasiones el coro habla como si fuera el sentido común.
Intervenciones del coro:
  • Primera: después del prólogo para elevar una plegaria a la divinidad con el fin de eliminar la peste.
  • Segunda: después de la primera parte que canta su desconcierto y quiere encontrar la causa de la peste por un lado, y por otro siente angustia por las palabras del adivino y por su fidelidad al rey.
  • Tercera: medita sobre la profecía que el oráculo hizo a Layo y el destino de éste.
  • Cuarta: después de la tercera parte dando ánimos a Edipo.
  • Quinta: antes del epílogo en la que canta la desdicha al ver lo que ha sido su rey y en lo que se ha convertido. 

Temática

 

De la obra se extraen cinco temas principales:

El más importante es el tema de la fuerza del destino. Es imposible escapar de él y todas las profecías de los oráculos acaban haciéndose realidad. En el caso de Layo, aún habiendo tomado fuertes medidas para que su hijo no lo matara, al final lo mata prácticamente por casualidad y, en el caso de Edipo, ocurre que, intentando huir de su destino (huyendo de Corinto para no matar al que cree su padre), se topa con su verdadero progenitor de frente y le da muerte en un cruce de caminos, ya que éste, junto a las personas con las que viajaba, atacaron a Edipo provocando que se defendiera con más ira de lo pensado.
Otro tema que encontramos es la relación entre Edipo y Yocasta, la cual es, sin que ellos lo sepan, incestuosa. Sigmund Freud llama «complejo de Edipo» a una construcción psíquica cuya característica principal es la orientación sexual en determinada fase de su crecimiento, en la que proyecta sus deseos sexuales sobre el progenitor de sexo opuesto. Freud cita esta obra para ilustrar su tesis de que los deseos incestuosos son una primitiva herencia humana y que el mito griego ilustra esta tendencia recurrente.
El tercer tema que se infiere es la auto-agresión. Edipo se lesiona a sí mismo, cegándose, como castigo por haberse casado con su madre y haber matado a su padre. Aquí también cabe recalcar la importancia del Complejo de Edipo y su ejemplificación en esta obra.
El cuarto tema es el heroísmo. Nietzsche habla de esta obra en el capítulo nueve del Nacimiento de la tragedia. Presenta a Edipo como un transgresor. Él es un héroe condenado a caer por haber intentado llegar demasiado lejos. Al transgredir la naturaleza y las normas sociales, y querer averiguar aquello que está prohibido, Edipo descubre un mundo que está vetado a la vista del resto de los mortales. Él comete una versión masculina, heroica, del pecado original, de la seducción del árbol del conocimiento que condena a la humanidad a abandonar la inocencia. En este caso es su curiosidad y su entereza lo que le estimula a investigar. Ese abandono de la inocencia, de la cómoda ignorancia, es el destino cruel y heroico de Edipo. Y su gesta consiste en su sacrificio. Como Prometeo, él paga por un bien que la humanidad recogerá tras su acción.
El quinto tema es el culto a los dioses. A través de toda la obra se ve claramente reflejada la gran influencia que tenían los dioses en cada uno de los acontecimientos, la manera como éstos regían el destino de los personajes y sobre todo la convicción de que lo que dijeran los dioses era exactamente lo que ellos tenían que hacer, es decir, que el mundo estaba regido por las leyes divinas. Esto indudablemente confirma la mentalidad politeísta de los griegos, para quienes los dioses tenían una importancia absoluta, ya que la mayoría de las cosas giraban en torno a ellos, se les respetaba mucho.

Personajes

 

Personajes de los hechos anteriores a la tragedia

  • Lábdaco: rey de Tebas, padre de Layo. Debido a la gran ofensa que hizo a los dioses, su familia sufrió la furia de las deidades.
  • Layo: rey de Tebas, hijo de Lábdaco, padre de Edipo, y esposo de Yocasta. Abandonó a su hijo Edipo por un oráculo que decía que lo mataría y se casaría con su esposa Yocasta.
  • Pólibo: rey de Corinto y padre adoptivo de Edipo.
  • Mérope: reina de Corinto y madre adoptiva de Edipo.

Personajes de la tragedia

Personajes principales:
  • Edipo: rey de Tebas y esposo de Yocasta. Por haber librado a la ciudad de la amenaza de la Esfinge, los tebanos lo habían elegido como rey.
  • Creonte: es el hermano de Yocasta, a quien Edipo acusa del asesinato de Layo. Queda a cargo de las hijas y del trono de Edipo cuando este se va.
  • Tiresias: un adivino tebano.
  • Yocasta: reina de Tebas. Se casó con Edipo tras el asesinato de su anterior esposo, Layo.
  • Corifeo: un sacerdote anciano, portavoz del coro.
Personajes secundarios:
  • Coro de ancianos tebanos.
  • Mensajero: lleva a Yocasta la noticia de la muerte del rey Pólibo.
  • Paje: testigo y relator de los últimos sucesos y el desenlace final.
  • Sacerdote: ministro del culto religioso de Zeus.
  • Pastor o siervo: anciano, antiguo servidor del difunto rey Layo.
  • Campesino: testigo que presenció la muerte de Layo y sabe que el asesino es Edipo.

EL MITO DE MEDEA



Medea
de Eurípides

Medea es el título de la tragedia de Eurípides que representó en el primer año de la Olimpiada 87, es decir 431 a.c. Formaba parte de una tetralogía junto con las tragedias Filoctetes y Dictis y el drama satírico Los recolectores. Ganó el certamen Euforión, el segundo fue Sófocles y el tercero Eurípides.

EL MITO

Poetas líricos como Píndaro, se inspiraron en el mito de los Argonautas. Los tres grandes poetas trágicos escribieron también inspirándose en la expedición de los Argonautas. De todas las obras de Esquilo y Sófocles no se conservó ninguna. De las obras de Eurípides sólo se salvó la renombrada "Medea". Apolonio de Rodas nos transmitió su célebre Argonáuticas.

La expedición de los griegos al Cólquide, bajo el liderazgo de Jasón, es una de las más importantes operaciones de los tiempos mitológicos dado que en ella participaron los guerreros más selectos de Grecia.


El vellocino de oro

Frixo y Hele eran hijos de Nefeli y Atamante que reinaba en Orcómeno en Beocia. Atamante, dejándose llevar por las insinuaciones de Ino (deseosa de echar a Nefeli y de casarse con él) cedió a sus deseos, convirtiendo a Ino en su esposa y en una mala madrastra para los niños. Su odio hacia ellos, la llevó a diseñar un plan: convenció a las mujeres del lugar para que hornearan las semillas que se almacenaban para la siembra. Tales semillas, como era de esperar, luego de plantadas, no dieron fruto y cayó gran pobreza en la región.
Atamante envió a sus emisarios a Delfos para consultar el oráculo y que los dioses decidieran lo que debían hacer. Ino interceptando y sobornando a los enviados, debían comunicar el siguiente augurio: que para que la tierra volviera a dar frutos, era necesario el sacrificio de Frixo, al dios Zeus. Entonces el pueblo se sublevó y pidió al rey que cumpliera con el oráculo. Atamante cedió a la presión popular y Frixo se dirigía al altar de sacrificios cuando su madre, Nefeli, les envió un cordero de dorado vellón
Frixo y Hele montaron en el lomo del animal que los llevó muy lejos de allí. Pasando por la península trácica Hele se agachó para mirar algo, se mareó y cayó en las aguas del Ponto, que desde entonces se llamó Helesponto (el mar de Ponto). Frixo llegó solo a Cólquide, donde reinaba el rey Eeetes, hijo de Helios y de la oceánide Perse, y hermano de la maga Circe. En este sitio sacrificó al carnero en acción de gracias a Zeus y pidió la protección de Eetes. El rey de Cólquide le casó con su hija y Frixo le regaló el vellocino de oro (la piel del cordero). El rey lo colgó de un roble en el bosque ofrendado al dios Ares y puso un dragón y una enorme serpiente que nunca dormía para vigilarlo día y noche.

Jasón en Yolcos

En Yolcos reina Pelias, que ha conseguido destronar a su hermano Esón mediante engaños. Esón tiene un hijo, Jasón, que acude a Yolcos para ejercer su derecho legítimo al trono.
Al llegar, Jasón se encuentra con que debe atravesar un río. Una anciana le pide ayuda. Él la coge en brazos y pasan el río. Esta anciana no es otra que Hera que a partir de entonces es su protectora.
La corriente se ha llevado una de sus sandalias, pero aún así se presenta ante Pelias. Pelias se horroriza al verlo. No teme el hecho de que sea el legítimo heredero sino que un augurio había vaticinado que un hombre con una sola sandalia acabaría con su vida y le arrebataría el trono.
Decide deshacerse de él y le engaña y le envía a una misión en la que seguramente encontrará la muerte. Le dice que si realmente es merecedor del trono debe probarlo trayendo el vellocino de oro que se encuentra en el lejano país de la Cólquide.

Los preparativos de los Argonautas

Jasón aceptó la propuesta de Pelias y empezó a prepararse para el viaje. Ordenó a Argo, arquitecto y constructor de navíos, la fabricación de una nave de cincuenta remos. La embarcación resultó espléndida como ninguna otra de la época. Gracias a un trozo de madera procedente del roble sagrado del oráculo de Dodona, regalo de la diosa Atenea, el navío podía hablar y tenía el don de la profecía. Era un barco muy veloz y por eso se llamó Argo (Argos=rápido).

Mientras se dotaba la nave, el centauro Quirón aconsejó a Jasón que enviara heraldos por toda Grecia para invitar a los jóvenes más valientes y valerosos de aquellos tiempos a participar en este largo viaje. Y así sudió, la tripulación de Argo, los llamados Argonautas eran todos héroes e incluso hijos de dioses. Entre ellos estaban Tifis, el timonero de Argo, Orfeo, el músico, los adivinos Idmón y Mopso, Heracles, Hilas, Idas, Cástor y Plideuces, Periclímeno, hijo de Neleo, y Peleo, hermano de Telamón y muchos otros, que constituían la flor de la hombría y el heroísmo juntos. Atenea se encarga de convocar a los héroes griegos para que le acompañen en su misión..

El viaje de la nave Argos en busca del Vellocino

Tras haber realizado un sacrificio en honor de Apolo, los Argonautas embarcaron en la costa de Págasas, y se pusieron en marcha con favorables presagios Antes de llegar a su destino, los argonautas deben salvar una serie de obstáculos.



Primero llegan a la isla de Lemnos. La isla está habitada solo por mujeres. Los argonautas se quedan allí un tiempo.
Llegan a Cício. Allí les recibe un jovencísimo rey con el que traban amistad. Parten, pero los vientos les hacen regresar al mismo sitio. El rey cree que están invadiendo Cício y los argonautas se defienden. En la oscuridad de la noche ninguno de los amigos se reconoce. Por la mañana se descubre la verdad. Los dos bandos se unen en su dolor mutuo y entierran a los muertos, incluido el joven rey y su esposa que se ha suicidado por la muerte de éste.

En otra isla pierden a tres compañeros. Hilas es raptado por la ninfa de una fuente que se enamora de él. Hilas es el mejor a migo de Heracles y éste y Polifemo le buscan. Los argonautas parten sin ellos y cuando se dan cuenta de su falta, deciden no regresar. Ya se encargará Heracles de vengar el abandono.
En el país de los bébrices, su rey, Amico, se dedicaba a retar a los extranjeros a un combate pugilístico en el que siempre vencía. Uno de los argonautas, Pólux le reta y vence.
Encuentran al rey Fineo que sufre un castigo ejemplar por hacer predicciones demasiado ajustadas a la realidad (los videntes tiene prohibido que sus profecías muestren el futuro con claridad para que los hombres no sean como los dioses). Todos los días le atormentan unos monstruos: las harpías. Zetes y Calais acaban con ellas. En agradecimiento Fineo les revela cómo atravesar las rocas Cianeas, que chocan la una contra la otra. Deberán enviar una paloma. Si el ave pasa sin peligro, ellos harán lo mismo.
Siguiendo este consejo las atraviesan sin peligro.

Los argonautas en la Cólquide

 Llegan a la Cólquide. Allí, Jasón se entrevista con el rey Eetes. Eetes no está dispuesto a dejarle marchar con su tesoro, pero no da muestras de ello.
Eetes pretende que muera en esas pruebas. Pero Jasón tiene poderosas aliadas. En el Olimpo, Atenea y Hera llegan a la conclusión de que lo mejor para Jasón es que Medea, hija de Eetes y hechicera consumada, ayude al héroe. Van a visitar a Afrodita y la convencen para que su hijo Eros dispare una de sus flechas contra Medea y la enamore de Jasón.
"Claro. Te lo daré. Pero antes has de superar unas pruebas"
Afrodita soborna a su hijo y éste cumple la misión. Medea muere de amor por Jasón y le ayuda en sus pruebas a pesar de traicionar a su padre.
La primera prueba es uncir dos bueyes que escupen fuego, arar el campo con ellos y sembrar en él unos dientes de dragón. Medea le aconseja. Prepara un ungüento que le protegerá contra el fuego de los bueyes. Cuando siembre los dientes ha de estar preparado porque de ellos van a nacer unos guerreros terribles que le matarán. Para librarse de ellos debe tirarles una piedra y así se matarán los unos a los otros.
Jasón supera las pruebas. Pero Eetes se niega a darle el vellocino e intenta matarles. Los griegos huyen con Medea. Medea ayuda a Jasón a dormir al dragón que guarda el vellocino y así lo roban.
Eetes les persigue y Medea no tiene pudor al matar a su propio hermano y despedazarlo. Luego arroja los trozos por la borda y Eetes se retrasa para recogerlos.
De todo es capaz Medea por el amor que siente por Jasón. Su pasión vital siempre supera a Jasón. A su lado el héroe es un niño.

El regreso a Yolcos

El viaje de regreso es igual de complicado que el de ida. Parten hacia la isla de Eea, donde vive la tía de Medea: Circe. Ella les purifica por las violencias tan terribles que han cometido.
Pasan por la isla de las sirenas. Orfeo toca y sus tonadas impiden que los argonautas enloquezcan con el canto de las sirenas. También en su camino Medea acaba con el gigante Talos, que guarda la ciudad de Creta. En Corcira, el rey Alcínoo y la reina Arete casan a Jasón y Medea. Incluso los argonautas deberán portar sobre sus hombros a la Argo hasta encontrar una salida al mar.


Ya en Yolcos, Pelias no da crédito a sus ojos. Aún así se niega a cederle el trono. Medea planea la venganza. Se introduce en palacio y convence a las hijas de Pelias para que bañen a su padre en una poción con la que volverá a ser joven. Todas menos Alcestis creen en el engaño. Pelias se introduce en el baño y así muere.

La venganza de Medea

A patir de este punto, son muchas las variantes que existen. Una de ellas narra que Jasón y Medea reinaron en Yolco y años más tarde concibieron un vástago, confiándole su educación al Centauro Quirón. Otra variante dice que se marcharon a vivir en Corinto, dejando el trono de Yolco a Acasto, el único hijo varón de Pelías.
La versión más conocida conduce a Medea y Jasón hacia Corinto. El rey Creonte acoge con entusiasmo a Jasón, que es un héroe, pero no pasa lo mismo con Medea y los dos hijos de ambos.
Jasón ve la oportunidad de conseguir el reino de Corinto y no duda en repudiar a Medea y pedir en matrimonio a la hija de Creonte, Glauce. Creonte está loco de contento. Va a casar a su hija con un héroe y por fin se librará de Medea y los niños.Pero Medea no acepta fácilmente lo que han preparado para ella. Es capaz de cualquier cosa, ya lo ha hecho antes, y eso la hace muy peligrosa. Convence a Creonte para que acoja a sus hijos aunque la destierre. Para que también Glauce se apiade de ellos les envía con unos regalos: un peplo y una corona. A Glauce se le ilumina el rostro ante la belleza de los regalos. Lo que no sabe es que Medea no espera su piedad, ni ella ni sus hijos van a necesitarla. Glauce se prueba el peplo y la corona y cae presa de un terrible dolor que le quema el cuerpo. Los regalos estaban envenenados. Su padre se corre a abrazarla y toca el veneno. Ambos mueren en medio de una terrible agonía.

La venganza de Medea aún llega más lejos. Va a matar a sus hijos. Sabe que el dolor que le producirá hacerlo le va a quitar parte de su humanidad, pero también sabe que le va a provocar el mismo tormento a Jasón.
Tras cometer aquel acto terrible, deja a Jasón llorando a sus hijos y huye en un carro de fuego, prestado por su abuelo Helios. Antes maldice a Jasón: morirá por su amado barco.

La profecía se cumplirá: mientras Jasón duerme a la sombra de Argo, un tablón se desprende y cae sobre él matándole.

LA MEDEA DE  EURÍPIDES
Según los críticos es una de sus mejores obras. Eurípides alza la figura femenina de forma extraordinaria. Medea es formidable, sabia, fuerte, hábil, luchadora y por ello es amada por unos, pero respetada y temida por todos. El poeta exalta los valores femeninos y defiende la condición femenina.

Medea describe en la obra esta condición: 
"De todo lo que tiene la vida y pensamiento, nosotras las mujeres, somos el ser mas desgraciado. Empezamos por tener que comprar un esposo con dispendio de riquezas y tomar un amo de nuestro cuerpo, y éste es el peor de los males. Y la prueba decisiva reside en tomar a uno malo o a uno bueno. A las mujeres no les da buena fama la separación del marido y tampoco les es posible repudiarlo"
(En el siglo V sí podía divorciarse con el patrocinio del arconte, aunque las desprestigiaba).
"Y si nuestro esfuerzo se ve coronado por el éxito, y nuestro esposo convive con nosotras sin aplicarnos el yugo por la fuerza, nuestra vida es envidiable, pero si no, mejor es morir. Dicen que vivimos en la casa una vida exenta de peligros, mientras ellos luchan con la lanza. Necios. Preferiría tres veces estar a pie firme con el escudo que enfrentarme al parto una sola vez. Una mujer suele estar llena de temor y es cobarde, para contemplar la lucha y el hierro, pero cuando ve lesionados los derechos de su lecho, no hay otra mente más asesina".
El coro exclama ante el trato que de la sociedad griega recibía la mujer:
"Pero lo que se dice de la condición de la mujer cambiará hasta conseguir buena fama, y el prestigio está a punto de alcanzar al límite femenino; una fama injuriosa no pesará ya sobre las mujeres."
Eurípides, conocedor de todas las corrientes filosóficas de su tiempo, avisa ya de un problema que es actualidad en nuestros días: la separación entre la sabiduría y el poder social. Y hace exclamar a Medea:

"Si eres considerado superior, por poseer conocimientos variados, parecerás a la ciudad persona molesta."
En esta obra existe una crítica a los sofistas, por poseer conocimientos y utilizarlos en beneficios distintos de la justicia.


Personajes

La nodriza
El pedagogo
Medea
Creonte
Hijos de Medea
Jasón
Coro de mujeres
Egeo
Un mensajero 

Argumento

Jasón, esposo de Medea, se promete en matrimonio a Glauce, hija del rey Creonte de Corinto, ante el espanto de Medea, que ve su lecho deshonrado.Creonte, que había planeado el matrimonio, ante el temor de que Medea, sabia y hábil, se vengue, ordena su destierro inmediato. Pero Medea, fingiéndose sumisa, pide un solo día de plazo para salir al destierro.
Ese plazo lo aprovecha para realizar unos presentes a Glauce: una corona de oro y un peplo que causan la muerte por el simple contacto. Glauce muere de forma horrible:
"No se distinguía la expresión de sus ojos ni su bello rostro, la sangre caía desde lo alto de su cabeza confundida con el fuego, y las carnes se desprendían de sus huesos, como lágrimas de pino, bajo los invisibles dientes del veneno."
Tras perpetrar ese horrible asesinato, Medea se siente obligada a matar a sus propios hijos, para evitar que otras manos más crueles les quiten la vida para vengar la muerte de Glauce.


Termina la obra con Medea subida en el carro de Helios, con quien ya tenía pactada su huida a Atenas, para evitar las iras de la familia de Creonte y de su propio marido Jasón.
Desde el carro de Helios, Medea increpa a Jasón:

"¡Oh niños, cómo habéis perecido por la locura de vuestro padre!."
Jasón replica:

"pero no los destruyó mi mano derecha."
Medea responde:
"No, sino tu ultraje y tu reciente boda."
Puedes encontrar información sobre todas las piezas del drama ático en http://club.telepolis.com/mandragora1/tragedia/euripides.htm#medea


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LA POESÍA LÍRICA LATINA


LA LÍRICA EN ROMA




En la época primitiva no se puede hablar de poesía, sino de verso. Los restos más primitivos de poesía? lírica que encontramos en Roma se refieren a fórmulas rituales:


1.- El canto de los Arvales (carmen fratrum Arvalium).
 
El texto, tal como nos ha llegado, es una sucesión de términos cuyo sentido se nos escapa, y no puede ser entendido sino por medio de conjeturas.
Es muy posible que a lo largo de los siglos fuera desvirtuándose, y podemos pensar que los mismos que lo cantaban ignoraban su significado.
El alfabeto en que fue escrito era el modelo antiguo que ni se usaba ni se conocía en el momento de la inscripción, y daba lugar a errores y confusiones.
El texto está corrompido, desfigurado y alterado por faltas de todo tipo que hacen imposible su interpretación. Se pueden identificar algunos términos.
Los "Fratres Arvales" eran 12 sacerdotes que en el momento de la luna llena del mes de mayo hacían una procesión en el campo, cantando este poema, después de la reunión anual de este colegio sacerdotal.    
Enos Lases iuvatenos Lases iuvateenos Lases iuvateNeve luae rue Marma sins incurrere in pleoresneve lue rue Marmar ns incurrere in pleoris5 neve lue rue marmar sers incurrere in pleoris.Satur furere Mars limen i, sta berber,satur fu, fere Mars, limen sali sta berber,satur fu, fere mars, limen sai, sa berber.unis alternei advocapit conctos10 semunis alternei advocapit conctossemunis altern advocapit os.Enos Marmor iuvato,enos Marmor iuvato,enos Marmor iuvato.15 Triumpe triumpe triumpe triumumpe.Y el canto de los Salios (carmen Saliorum).
Y el canto de los Salios (carmen Saliorum). Este texto del carmen Saliorum nos ha sido conservado, y no completo, por Varrón (De Lingua Latina, 7, 26). Los "Fratres Salii" cantaban este himno en procesión mientras danzaban.
Su sentido era ininteligible para los romanos de la época clásica, aunque algunos términos se pueden reconocer.    
Cozeui oborieso. Omnia vero ad Patulcium commissei.Ianeus iam es, duonus Cerus es, duonus Ianus. Venies potissimum melios eum recumDivum em pa cante, divum deo supplicate
La primitiva lírica romana tenía una versificación muy peculiar: el verso Saturnio, que es la más antigua forma de versificar en Roma. No se sabe a ciencia cierta si este tipo de verso se basaba en la cantidad, como el verso griego y el romano posterior, o en el acento, como lo hacemos nosotros. Tampoco se conocen sus reglas. Es posible que fueran menos precisas que las que había en la época clásica. Tenían otros mecanismos además de la cantidad de las sílabas y el acento, como la aliteración y la rima.
 
Los primeros poetas Livius Andrónicus, Cnaeus Naevius y Quintus Ennius son más bien poetas épicos y dramáticos.
 
Tal vez, el primer poeta lírico reconocido sea Lucilio (180 - 103 a. C). Era amigo de Escipión el Africano y de Laelius. Escribió 30 libros de Satyrae, en las que trataba todo tipo de temas: políticos, morales, literarios, gramáticos, etc. generalmente con un espíritu mordaz y polémico: golpea con fuerza y hiere profundamente. El término satira/satura expresa mezcla, revuelto, es decir, que bajo el título de Satyrae se puede tratar cualquier cosa. El significado español de este término, indicando crítica dura y mordaz contra todo tipo de personas, procede del uso que se ha dado a este tipo de poesía desde tiempos antiguos. 

Los principales representantes de la lírica latina son: Catulo, Ovidio, Virgilio, Horacio, Tibullo, Propercio, Persio y Juvenal, además del representante de la poesía didáctica: Lucrecio.
 
LOS POETAE NOVI  
   
En el siglo I a. C. aparecen en Roma una serie de poetas llamados por Cicerón poetae novi, que imitan los modelos alejandrinos y al mismo tiempo desprecian a todos los poetas romanos anteriores. Su gran maestro es Calímaco (310 - 240 a. C.) cuyas obras tratan de imitar. Los poemas han de ser breves, ligeros y sutiles. Por lo general sus poemas son del tipo griego ἐπύλλιον, poemas épico - líricos de apenas cien versos, o epigramas, que en dos versos lo dice todo. Prefieren la brevedad y los rasgos concretos a los largos análisis sicológicos. La lengua y la métrica son trabajadas hasta el extremo: emplean términos rebuscados y palabras raras y poco conocidas, y son partidarios de las rarezas en la versificación. Tienen, por otra parte, grandes conocimientos, sobre todo, en mitología. Sus temas son preferentemente amorosos.
Los principales representantes de esta corriente poética son: P. Valerius Cato, C. Licinius Calvus, C. Helvius Cinna, M. Furius Bibaculus, Q. Cornificius, pero, sobre todo C. Valerius Catullus.
     
CATULLUS
    (87? - 54? a. C.)
 
Pertenecía a una familia rica de Verona, pero en poco tiempo dilapidó su fortuna viviendo excesivamente alegre.
Ya en Roma, sólo con 20 años se enamoró perdidamente de la Lesbia que canta en sus poemas, que probablemente era Clodia, esposa de Q. Metellus Celer. No se dedicó a la política, a pesar de que era amigo de personajes importantes y posiblemente la podrían haber ayudado. Se arruino en varias ocasiones, y murió joven de una enfermedad del pecho.
Tiene algunas obras largas del tipo del ἐπύλλιον alejandrino: Bodas de Tetis y Peleo; La cabellera de Berenice, que no son las que más gustaron a la gente.
Pero sus obras principales son los poemas cortos, alrededor de 60, en los que intercala los dedicados a Lesbia (Vivamus mea Lesbia atque amemus), con los que dedica a sus amigos y a sus enemigos.
 
Es simple pero perfecto en la forma, además de natural. Tiene una gracia inimitable, y un espíritu alegre, malicioso y mordaz con el que expresa poderosamente su pasión, sea amorosa, de amistad o de enemistad. A veces raya la grosería y la obscenidad.
Su lenguaje varía con los temas. A veces es familiar casi vulgar llena de diminutivos, y otras veces es más seria, con palabras rebuscadas, cultas y con reminiscencias griegas. La métrica es variada, generalmente relacionada con los alejandrinos.
 
Durante la época de Augusto la lírica latina llegó a su más alta cima. Autores como Virgilio, Horacio, y Ovidio se pueden contar con los más famosos poetas de todos los tiempos.
Virgilio, además de poeta épico, sobresale también por su poesía lírica: Las Bucólicas (véase en el tema de la Poesía épica)

Ovidio, juntamente con Tibulo y Propercio son los reyes de la elegía.


    P. OVIDIUS NASO
     (43 a. C. - 17 p. C.)
 
Ovidio (Publio Ovidio Nasón, 43 a. C. - 17 d. C.) quería ser poeta, a pesar de que estaba destinado por su familia a ser abogado. Y lo consiguió, ya que tenía el don del virtuosismo versificador. Se podría decir que hablaba en verso, ya que lo hacía con tal facilidad que los versos le salían sin querer.
Tuvo mucho éxito en la sociedad de la época debido a su espíritu amable y a su talento. Había vivido en la felicidad cuando tenía el respeto de Augusto, y cuando recibía el aplauso de toda la sociedad, e, incluso, de la corte.
Sin embargo, por motivos poco claros, en el año 8 d. C. una orden del emperador Augusto le desterró a un lugar remoto, a las orillas del mar Negro (el Ponto Euxino), cerca de la desembocadura del río Danubio, lo que entonces se llamaba Tomes y hoy es Constanza en Rumania. En aquellos tiempos era un país bárbaro, y allí murió sin haber conseguido el perdón del emperador.
Augusto había tomado como distintivo de su gobierno la regeneración moral de las costumbre de los ciudadanos. Proclamó unas leyes sobre la represión del adulterio y sobre la obligatoriedad del matrimonio. Ovidio compuso unos poemas galantes sobre cuestiones delicadas: Amores, Ars amandi (Arte de amar), Remedium amoris (Remedio del amor), que parece ser que no fueron del todo del gusto del emperador, porque según él, eran dos obras escandalosas que no ayudaban a que las costumbres romanas se regeneraran. Esto es lo que dice el escritor romano Aurelius Victor:
”Poetam Ovidium pro eo quod tres libellos amatoriae artis conscripsit exilio damnavit Augustus”:
Augusto castigó al poeta Ovidio con el destierro porque escribió tres libros sobre el arte de amar.
Sin embargo el destierro llegó nueve años después de que fueran publicadas tales obras.
Ovidio sabía cuáles habían sido las razones que había tenido Augusto para desterrarlo, pero no quiso desvelarlo ni a sus mejores amigos que habrían podido interceder por él ante el emperador, y, tal vez, habría sido perdonado, o por lo menos, podría haber sido trasladado a otro lugar menos inhóspito. No parece que el motivo literario haya sido el causante del destierro.
Probablemente razones eran otras, y mucho más serias que las meramente literarias y morales.
Hay quien dice que fue por culpa de la esposa de Augusto, Livia, que pretendía que los herederos en el gobierno de Roma fueran sus hijos, concretamente Tiberio, y no los herederos directos de Augusto, entre ellos su nieto Agrippa Postumus, al que primero adoptó como hijo y más tarde desheredó y desterró. Esto llegó a oídos de Ovidio, que, según se dice, tuvo interés en que volviera del destierro, y fue testigo del intento de envenenamiento por parte de Livia, para desembarazarse definitivamente de él.
Sidonio Apollinar desvela que Ovidio había sido amante de Julia, la hija que Augusto tuvo con Scribonia; o, por lo menos, había sido cómplice de sus amores. Sin embargo no parece que fuera desterrado por esto, ya que las fechas no concuerdan.
La nieta de Augusto, Julia, hija de la anterior, tenía una conducta bastante escandalosa, y Ovidio habría sido sorprendido ayudándola en sus amoríos, incluso prestándole su propia casa para que pudiera estar con uno de sus amantes. Augusto habría echado toda la responsabilidad de los devaneos de su nieta a Ovidio, por lo que fue desterrado.
Tal vez Ovidio había asistido a una ceremonia exclusiva de las mujeres en la fiesta de la Buena Diosa en la que, según los ritos del culto, en algunos momentos las mujeres estaban desnudas, y él habría visto a Livia desnuda.
Algunos autores aducen como causa del destierro de Ovidio razones religiosas, como que habría participado en ceremonias adivinatorias clandestinas donde se revelaba la próxima muerte de Augusto y la ascensión al trono de Agripa. De donde en algunos círculos se piensa que Ovidio era un oponente al régimen de Augusto y que participaba en reuniones de tendencia neopitagórica, sospechosas para los poderes públicos.
El caso es que Ovidio fue desterrado, y por mucho que hizo, escribiendo a todos sus amigos en las obras tituladas Tristes y Pónticas, las mejores elegías que se han escrito en lengua latina, no consiguió volver. No sólo fue desterrado, sino que alguna de sus obras, como Arte de amar fue abolida y expurgada de las bibliotecas. Sólo le quedaba el consuelo de que no había perdido ni sus bienes ni sus derechos como ciudadano romano, entre ellos el de hacer testamento.
Además escribió obras que se pueden considerar enciclopédicas, por la gran erudición de que hace gala, sobre todo cuando trata la mitología (Metamorphoseos - Las Metamorfosis) o las leyendas romanas, las fiestas tradicionales del Lacio, los usos de la vida civil y las ceremonias del culto siguiendo el orden del calendario romano (Fasti - Los Fastos).
Tenía muchísima facilidad, según dice él mismo En Tristes (4, 10, vv. 26 y 26) nos habla de su facilidad para versificar:
Sponte sua carmen numeros veniebat ad aptos
et quod tentabam scribere versus erat   
El poema llegaba espontáneamente a sus ritmos oportunos
y todo lo que trataba de escribir se me convertía en verso
Por esa facilidad en la versificación es el más fecundo de los petas latinos, y, también por eso, encuentra la forma de dar a sus narraciones y a la descripción de sus sentimientos la forma más oportuna. Tiene mucha erudición, pero a veces le falta inspiración auténtica de poeta. Sus versos son perfectos.
   
HORACIO
“Natus est VI idus decembris L. Cotta et L. Torquato consulibus, decessit V kal. decembris C. Marcio Censorino et C. Asinio Gallo consulibus post nonum et quinquagesimum annum herede Augusto palam nuncupato, cum urgente vi valetudinis non sufficeret ad obsignandas testamenti tabulas. Humatus et conditus est extremis Esquiliis iuxta Maecenatis tumulum.” (Suetonio, “De viris illustribus”, “Vita Horatii”, 16)
Nació el día sexto antes de los idus de diciembre (8 de diciembre) durante el consulado de L. Cotta y L. Torcuato (65 a. C.), y murió el día quinto de las calendas de diciembre (27 de noviembre) cuando eran cónsules C. Marcio Censorino y C. Asinio Galo (8 a. C.), a la edad de cincuenta y nueve años, después de designar públicamente heredero de sus obras a Augusto; murió de una manera casi repentina, tanto que la fuerza de la enfermedad ni siquiera le permitió firmar su testamento. Sus funerales tuvieron lugar en el mismo sitio donde fue enterrado, en la parte más alejada del Esquilino, junto a la tumba de Mecenas.

Quintus Horatius Flaccus
(65 - 8 a. C.)

    Quintus Horatius Flaccus Nació en Venusa, ciuda de la Apulia, cerca de Lucania. Su padre era un liberto que se dedicaba a recaudar el dinero de los impuestos (coactor), que es lo que nos dice el mismo Horacio, pero que, según otros, también hacía negocios como traficante de salazones (salsamentarius). De ahí que cuando se le quería molestar se le decía: “Quotiens ego vidi patrem tuum bracchio se emungentem!”, “¡Cuántas veces he visto a tu padre con el brazo metido hasta el codo!” (Suetonio, op. cit.). Sea lo que fuere no escatimó ningún sacrificio con tal de ver prosperar a su hijo.
Horacio no se avergonzó en ningún momento de su origen, ya que su padre le dio todo lo necesario para que tuviera una sólida formación moral y los medios para que su instrucción fuera la misma que la de los niños de las familias nobles.
Su padre lo llevó a Roma todavía muy joven, con lo que se convirtió en un joven urbano, sin referencia a la vida campestre y rural, como Virgilio, aunque amaba el campo por la tranquilidad que se respiraba y como refugio en los momentos de mayor actividad. Allí, en Roma, fue su padre quien le dio las primeras lecciones como pedagogo, ya que prefería no tener que fiarse de un esclavo para una tarea tan delicada. Pasó al estudio de la gramática donde recibió las lecciones de un tal Orbilius, al que llama "plagosus", es decir, "aficionado a pegar". Leyó las obras de los antiguos escritores latinos, pero también de los griegos, y leyendo las muestras de la poesía griega descubrió su vocación por la belleza. Sus primeros versos los escribió en griego.
    Gracias a la generosidad y a la inteligencia de su padre, Horacio pudo ir a completar sus estudios filosóficos a Atenas. Allí le llegó la noticia de la muerte de César, y de los consiguientes problemas que se originaron en Roma a raíz del asesinato del dictador.
Horacio pertenecía al círculo de los jóvenes partidarios de la república, causa que veían defendida por Bruto. Éste lo encontró cuando fue a Grecia a reclutar soldados para su ejército, y le confirió el cargo de tribuno de los soldados. Participó en el año 42 en la batalla de Filippos, y como él bien dice, no tenían nada que hacer contra el ejército de Antonio y Augusto. Por ello, en el momento de la derrota fue uno de los que tiró el escudo y huyó. Él nunca lo consideró deshonroso. Se benefició de la amnistía decretada por el triuvirato (Augusto, Marco Antonio y Lépido).
Quedó arruinado, y compró un cargo de escribano en las oficinas de los cuestores, lo que le permitió poder escribir poesía, (Sátiras y Epodos) con lo que comenzó a darse a conocer como poeta. Virgilio y Vario adivinaron su valor y porvenir en el campo de la poesía y le presentaron a Mecenas (en la imagen) el año 39. La primera entrevista fue fría, ya que Horacio era tímido y no hubo comprensión mutua en aquel momento. Nueve meses más tarde se volvieron a encontrar, ya que Mecenas valoró mucho la discreción de Horacio que no había hecho nada para volver a verle, lo llamó y lo introdujo en el círculo de sus amigos. Mecenas ha pasado a la historia de una manera un tanto gris, bajo la sombra de Augusto, por un lado, de quien fue consejero, y de los grandes poetas a los que apadrinó y a los que proporcionó la suficiente seguridad para que pudieran dedicarse a llevar a cabo sus obras maestras.     
Mecenas despreciaba la vulgaridad y se dejaba llevar por una elegancia discreta y refinada al mismo tiempo.
El año 33 a. C. Mecenas le regaló una casa de campo en la Sabinia. Augusto quiso hacer de Horacio su secretario epistolar, pero él no se aprovechó de la situación para trepar en los distintos cargos de la administración. Prefería esa “aurea mediocritas” que se podría interpretar como una medianía tranquila y sin sobresaltos, pero que al mismo tiempo produce tanto placer que se puede comparar con el oro. Conservaba su ocio sin molestar a nadie en provecho de sus letras y de la filosofía. Su vida se desarrollaba entre Roma y su finca de la Sabinia, de una forma tranquila que le permitía dedicarse a sus poemas.
El año 8 a. C. murió Mecenas no sin antes haber recomendado a Horacio delante de Augusto. Pero el mismo Horacio murió poco después de una manera repentina y sin haber podido redactar su testamento. Lo que no fue óbice para que delante de todos los que pudieron oírle decretase que Augusto era el destinatario de todos sus bienes. Se le hicieron unos suntuosos funerales y se le enterró cerca de donde había sido enterrado Mecenas.
Era un hombre rechoncho y tranquilo (brevis atque obesus), debido a su complexión. Augusto lo comparaba con un pequeño tonel. Tenía una piel fresca y los ojos negros. Fue encaneciendo con la edad. Se encolerizaba con mucha facilidad, pero también se tranquilizaba en seguida. Supo gozar sin estridencias de todos los placeres del campo y de la ciudad, de la sociedad más escogida de Roma y de la soledad de su finca. Fino observador y agudo psicólogo nada le pasaba inadvertido. Su moral era la de la moderación, práctica y realista. Se defendía cuando se le atacaba y se enfadaba cuando alguien escribía mal o con malos versos. Era bastante egoísta y no tuvo nada de héroe.
 
OBRAS

EPODOS    17 obras de juventud, escritas entre los años 41 y 30 a. C., en los que Horacio imita, con temas romanos, los metros y el espíritu del griego Archiloco. Son poemas cortos escritos en dísticos yámbicos. Sus temas son: 1.- Los que se dirigen contra personas concretas; 2.- los que simplemente sirven de distracción; 3.-los epodos cívicos, 4.- los epodos amorosos y báquicos.
Entre todos estos poemas el más famoso es el “Beatus ille qui procul negotiis…”, (“Dichoso aquel que de pleitos alejado…”), que sirvió de inspiración a Fray Luis de León para su “Oda a la vida retirada” que comienza con estas palabras:
“Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido”.     
    Fray Luis de León

ODAS    El espíritu de Horacio era lírico, y por tanto sus mejores obras están entre las “odas”, en las que, imitando a Safo y a Alceo, toca todo tipo de temas, porque todos se prestan más o menos al lirismo. Fijó sus ritmos con vigor, y obtuvo de la lengua latina efectos admirables con una forma muy sobria. Las odas familiares son las que más se prestan, ya que tratan con gran finura y delicadez exquisita, de sus placeres, de sus alegrías, de sus tristezas, de los consejos a sus amigos. Cuando habla de la naturaleza, se le nota que ama al campo por la tranquilidad que proporciona, no por sí mismo como Virgilio. 


“CARMEN SAECULARE”    Apoyó las intenciones religiosas y morales de Augusto en cuanto que estaban de acuerdo con su propia filosofía y su deseo de tranquilidad y orden. Por eso el año 17 a. C. Augusto le encargó la redacción del himno que debían cantar en el Palatino 27 chicos y 27 chicas el tercer día de los “Ludi Saeculares” (del 31 de mayo al 2 de junio), en honor de los dioses, y en particular, de Apolo. Realizó una obra académica, sin gran entusiasmo. Ensalzó a Augusto y a los miembros de su familia. Se nota más perfección técnica de arte que fervor de poeta.    


“SATIRAS”    Dos libros en hexámetros, en las que trata de fustigar los vicios y los lugares comunes sin alusiones personales: inconstancia, parcialidad, indiscreción, por un lado, y, por otro, pasiones más funestas, como la avaricia, la ambición y la intemperancia. En estos versos alaba también la vida sencilla. Su gran maestro fue Lucilio, pero dejó de lado sus extremismos. Trató de buscar la originalidad de otra manera. Era una ocasión para hablar de sí mismo y para dar lecciones de vida sencilla. Se van convirtiendo en charlas, cada vez más dramáticas entre interlocutores anónimos que intercambiaban puntos de vista por medio procedimientos teatrales, diálogos, fábulas, ejemplos, que eliminan toda monotonía.


“EPÍSTOLAS”    Se presentaron como cartas, correspondencia, pero en verso, también en hexámetros. Sin embargo, eran para Horacio “Sermones”, es decir, “conversaciones”, charlas de tono mordaz o relajado. Son como las cartas escritas en prosa con matices didácticos y engalanadas con la urbanitas: gracia, inspiración, humor, elegancia. Da consejos con una moral más profunda, como un hombre que se está haciendo viejo y que se apoya cada vez más en la filosofía sin hacerlo notar. Se convierte en el guía del cortesano, pero él sigue siendo independiente Los temas preferidos son los morales, literarios y filosóficos.
Entre las “Epístolas”, destaca la “Epistola ad Pisones”, llamada también “Arte poética”, que no es otra cosa que una recopilación de los consejos de Horacio a los hijos de su amigo Pisón acerca de la literatura y de la dificultad de la poesía. Insiste en la necesidad del trabajo, pues la disposición natural no basta. Ha de predominar la razón: "Scribendi recte sapere est et principium et fons": el conocimiento recto es el principio y la fuente de todo escritor.
Horacio se dice epicúreo y tiene como maestro a Epicuro; siguiendo a su maestro busca en todo la "aurea mediocritas", es decir, gozar de la vida, y, para gozarla bien, hay que ser moderado en los placeres, guardar la tranquilidad del alma en todo momento, saber contentarse con poco, aprovechar el presente (carpe diem) pues la muerte vendrá enseguida. 

Horacio está sensibilizado con el honor y la grandeza de Roma. Augusto quiso dar relieve a la religión y a las costumbres de los antiguos romanos. Para ello pensó que iba a tener la ayuda inestimable de Horacio. Éste cantó sentimientos patrióticos que no le eran extraños. Sin embargo su tono es más frío e impersonal cuando alaba en sus odas la austeridad de los antiguos romanos y su coraje civil y militar.
 
El estilo de Horacio es importante por su justeza, su perfección, por la precisión neta de sus imágenes y por la unión acertada de palabras nuevas. No es prolijo pero a veces se le nota cierto artificio sobre todo en el empleo de los nombres propios, a imitación de los líricos griegos.
A lo largo de su carrera se nota un progreso evidente. Comienza imitando a Lucilio, pero cada vez su inspiración es más personal y se hace más exigente tanto en el fondo como en la forma: la versificación es más rigurosa a medida que pasa el tiempo, y consigue que sea auténticamente latina. El apogeo de su talento lírico está en el libro tercero de las “Odas”. A medida que pasa el tiempo se le va afirmando el carácter romano, tanto en ideas como en vocabulario. Llegó a ser clásico, según su predicción, pero no llegó a ser popular: "Odi profanum vulgus et arceo".


TÓPICOS HORACIANOS
 
1.- Ab ovo usque ad mala. (Sermones, 1, 3, 6) (Desde el huevo a las manzanas)
2.- Aliquando bonus dormitat Homerus. (Ars poetica, 359) (En ocasiones hasta el buen Homero echa un sueñecito)
3.- Aequam memento rebus in arduis servare mentem. (Odas) (Acuérdate de conservar la mente despejada en los momentos difíciles)
4.- Amoto quaeramus seria ludo. (Una vez dejado de lado el juego, busquemos las cosas serias)
5.- Aurea mediocritas. (Odas, 2, 10, 5) (La dorada medianía)
6.- Aut insanit homo, aut versus facit (Satiras, II,.VII, 117) (O el hombre está loco o hace versos)
7.- Beatus ille. (Epodos, 2, 1) (Dichoso aquél)
8.- Bella detesta matribus (Las guerras detestadas por las madres)
9.- Bis repetita placent (Las cosas repetidas agradan)
10.- Caelum, non animum mutant qui trans mare currunt (Epistulae, I, XI, .278) (Los que corren al otro lado del mar no cambian ni el cielo ni el espíritu)
11.- Carpe diem. (Odas, I, 11, 8) (Aprovecha el día)
12.- Crescentem sequitur cura pecuniam. (Odas) (Cuanto más crece el dinero más crece la preocupación)
13.- Cui placet alterius, sua nimirum est odio sors. (Epistulae) (A quien agrada lo del otro su suerte se convierte en cosa odiada)
14.- Cura esse quod audis. (Preocúpate de ser lo que oyes que eres)
15.- Decipimur specie recti. (Somos engañados con la apariencia de verdad)
16.- Dimidium facti, qui bene coepit, hebet. (Epistulae 1, II, 40) (Un buen principio es la mitad del hecho)
17.- Dulce est desipere in loco. (Odas) (Es cosa agradable un momento de locura)
18.- Dulce et decorum est pro patria mori. (Odas III, 2, 13) (Es dulce y honroso morir por la patria)
19.- Eheu fugaces labuntur anni (Odas) (¡Ay! ¡cuán rápidos se pasan los años!)
20.- Est modus in rebus; sunt certi denique fines quos ultra citraque negat consistere rectum. (Saturae) (Hay una medida para las cosas; al final hay ciertos límites más allá o más acá de los cuales el bien no puede subsistir)
21.- Exegi monumentum aere perennius. (Odas, III, 30, 1) (He levantado un monumento más duradero que el bronce)
22.- Gaudet equis canibusque et aprici gramine campi. (Disfruta con los caballos, con los perros y con los campos llenos de hierba)
23.- Genus irritabile vatum. (Epistulae, cfr. Ars poetica 24)(Epistulae, 2, II,109) (Raza insoportable de los poetas)
24.- Graecia capta ferum victorem (captorem) cepit et artes intulit agresti Latio. (Epistulae, 2, 1, 156) (Grecia capturada, capturó a su feroz capturador)
25.- Iactes et genus et nomen inutile (Odas) (Es necio quien se jacta de su estirpe y de su nombre.)
26.- In amore haec sunt mala: bellum, pax rursum. (En el amor son malas las dos cosas: la guerra y la paz de nuevo)
27.- In medias res (Ars poetica 148) (Al meollo de la cuestión)
28.- In vitium ducit culpae fuga. (La huída de la culpa lleva al vicio)
29.- Ira furor brevis est. (Epistulae) (La ira es como una locura breve)
30.- Laudator temporis acti. (Ars poetica) (Adulador de tiempo pasado)
31.- Mors ultima linea rerum est. (Epistulae, I, XVI, 79) (La muerte es la meta de todas las cosas)
32.- Multa renascentur quae iam cecidere. (Ars poetica, 70) (Muchas cosas que cayeron, han vuelto a nacer)
33.- Nec scire fas est omnia. (Odas) (No es posible saberlo todo)
34.- Nescit vox missa reverti. (Ars Poetica 390) (La palabra que ha salido de la boca no sabe volver)
35.- Nil mortalibus arduum est. (Odas, I, 3, 37) (No hay nada demasiado difícil para los mortales)
36.- Non omnis moriar. (Odas, III, 30, 6). (No moriré del todo)
37.- Nunc est bibendum (Ahora hay que beber)
38.- O, imitatores, servum pecus. (Epistulae) (¡Oh imitadores, rebaño servil!)
39.- Odi profanum vulgus et arceo. (Odas, III, 1,1) (Odio al vulgo profano y lo rechazo)
40.- Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci (Ars Poetica) (Ha triunfado quien unió lo útil con lo agradable.)
41.- Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres. (Odas I, 4, 13 - 14) (La muerte pálida golpea con el mismo pie las chozas de los pobres y las torres de los reyes)
42.- Parturient montes, nascetur ridiculus mus. (Ars poetica, 139) (Parirán los montes y nacerá un ridículo ratoncillo)
43.- Permitte divis cetera. (Odas) (Encomienda a los dioses las demás cosas)
44.- Pulchre, bene, recte. (Ars poetica, 428) (Con hermosura, bien y con corrección)
45.- Quid aeternis minorem consiliis animum fatigas? (Odas) (¿Por qué fatigas el espíritu débil con proyectos eternos?)
46.- Quid de quoque viro et cui dicas, saepe videto. (Epistulae) (Considera a menudo qué dices, acerca de quién y a quién se lo dices)
47.- Quid rides? Mutato nomine de te fabula narratur (¿Por qué te ríes? La fábula se refiere a ti, aunque con otro nombre)
48.- Quidquid praecipies esto brevis ut cito dicta percipiant animi dociles teneantque fideles. (Ars poetica, 335 - 336) (Sé conciso en tus preceptos, para que el ánimo los coja prontamente y los retenga con fidelidad)
49.- Rara avis. (Sermones, 2, 2, 26) (Un ave rara)
50.- Rem tene, verba sequentur. (Ars poetica, cfr. 311) (Conoce bien el asunto, que las palabras seguirán)
51.- Ridentem dicere verum quid vetat? (Saturae) (¿Qué impide decir la verdad con alegría?)
52.- Saepe stylum vertas, iterum quae digna legi sint scripturus. (Saturae) (Tacha a menudo si quieres escribir cosas que sean dignas de ser leídas.)
53.- Serviet aeternum qui parvo nesciet uti. (Epistulae) (Será esclavo eterno quien no sepa usar las cosas pequeñas)
54.- Usus te plura docebit. (Ars poetica) (El uso te enseñará muchas cosas)
55.- Ut pictura poesis. (Ars poetica, 361) (La poesía es como una pintura)
56.- Verba provisam rem non invita sequentur. (Ars poetica, 311) (Las palabra siguen casi sin querer los pensamientos preparados.)
57.- Virtutem doctrina parit. (La ciencia engendra virtud)
58.- Vitando est ioba Si
mprren desidia. (Saturae II, 3, 14) (Hay que evitar esa perniciosa Sirena que es la desidia)
 
Para saber más de los Tópicos Horacianos y de otros aforismos, ver:
 
http://sapiens.ya.com/aforismosI